El Maíz y la Cosecha de EE.UU.: ¿Realidad o Espejismo?

Estados Unidos proyecta una cosecha récord de 427 millones de toneladas de maíz para el ciclo 2025–2026. Esto equivale al 33 % de la oferta mundial y ha generado presión bajista sobre los precios internacionales. La pregunta clave es: ¿qué tan sólida es realmente esta proyección?

El maíz, pilar energético de la agricultura mundial

El maíz es el cultivo energético fundamental del sistema agroalimentario global: representa más de 700 mil millones de dólares dentro de los 2.2 billones que mueven los cereales en su conjunto. Tres países —Estados Unidos, China y Brasil— concentran más del 70 % de la producción mundial, mientras que México aporta alrededor del 3 %.

En 2024, Estados Unidos se mantuvo como el mayor exportador agrícola del mundo, con cerca del 20 % de las exportaciones globales; China fue su principal socio comercial, recibiendo 21 % de sus envíos agropecuarios.

Exportaciones e importaciones de productos agrícolas por país, 2024 (en millones de millones de USD). Fuente: Euromonitor internacional, 2025.

El panorama del WASDE-664

De acuerdo con el informe WASDE-664 del USDA[1], la producción de maíz estadounidense para 2025/26 se estima en 16.8 mil millones de bushels, un aumento de 72 millones respecto al mes anterior. El ajuste proviene de un rendimiento promedio nacional de 186.7 bushels por acre, parcialmente compensado por una expansión de 1.3 millones de acres cosechados, que elevaría la superficie total a 90 millones de acres, la más alta desde 1933. El área sembrada alcanzaría 98.7 millones de acres, máximo desde 1936.

En paralelo, el USDA elevó las exportaciones a un récord de 3.0 mil millones de bushels, reflejo de la competitividad de EE. UU. y de una demanda externa temprana robusta. A pesar del mayor uso total —estimado en 16.1 mil millones de bushels—, las existencias finales apenas bajan a 2.1 mil millones, y el precio promedio al productor permanece en 3.90 USD/bushel.

Campo incierto, información limitada

Productores en Estados Unidos reportan rendimientos dispares y condiciones mixtas. La cosecha continúa y las exportaciones siguen activas, pero la falta de información estadística actualizada genera un entorno de incertidumbre técnica. En palabras simples: hay abundancia, pero no sabemos qué tan homogénea es.

Mientras tanto, Argentina y Brasil han recibido lluvias que mejoran el ánimo de los productores, aunque no compensan totalmente la sequía acumulada de campañas previas. El resultado es un equilibrio frágil: abundancia en el norte e incertidumbre en el sur. Bastan unos pocos puntos porcentuales de variación en rendimiento para alterar de forma sustancial los flujos globales de oferta.

El mercado de futuros confirma estabilidad, no abundancia

Al 22 de octubre de 2025, los futuros de maíz en Chicago (CBOT) muestran una curva levemente ascendente —contango—, señal de presión de cosecha en el corto plazo, pero con expectativa de normalización hacia 2026. El mercado no descuenta un colapso de precios, sino un periodo prolongado de estabilidad con sesgo bajista moderado.

Fuente: Refintiv Eikon, contratos de maíz CBOT (Cc1-Cc6), consulta del 23 de octubre de 2025.

Con una base operativa estimada entre +60 y +98 USD por tonelada, los precios proyectados para julio de 2026 —calculados al día de hoy con los futuros de maíz a julio de 2026 (CBOT) y un tipo de cambio forward a 12 meses de 19.14 MXN/USD— se ubican en un rango de $4,558 a $5,286 MXN por tonelada, considerando una producción esperada de al menos 4 millones de toneladas en Sinaloa. Cabe destacar que la base podría ajustarse a la baja conforme avance la negociación del ciclo, por lo que estas cifras deben considerarse una proyección conservadora basada en las condiciones actuales del mercado.

En la práctica, el mercado doméstico ya descuenta una abundancia relativa, pero sin espacio para caídas pronunciadas mientras no se confirmen rendimientos inferiores a los previstos.

Conclusión: un mercado guiado por la información, no por la cosecha

Los próximos meses estarán definidos menos por los volúmenes de cosecha y más por la calidad y oportunidad de la información. En un entorno donde los datos oficiales llegan con retraso y las expectativas cambian con cada reporte, el verdadero punto de inflexión no está en los rendimientos de EE. UU., sino en cómo reacciona el mercado mexicano ante esa incertidumbre.

¿Podrán los compradores y productores locales anticiparse a la volatilidad informativa para asegurar márgenes y precios? ¿O esperarán a que el mercado internacional defina los términos antes de actuar?

La respuesta, como siempre, dependerá de quién lea mejor las señales del mercado.

Análisis desarrollado por Quantum Analytics, en colaboración con Juan Pedro Luengas (TPAC Capital).

[1] https://www.usda.gov/oce/commodity/wasde/wasde0925.pdf

Jose Mendoza Quantum Analytics

José Guadalupe Mendoza Macías